La dicha suprema

734148_10152283489273345_1336280086_nDichosa es la soledad para quien es tranquilo, estudioso, y estable en el Dharma.

Dichosa es la bondad para con todos los seres, sin excepción.

Dichosa es la emancipación de todos los impulsos sensuales.

Aún así, la dicha suprema

es la eliminación de la vanidad monstruosa del ‘yo’ y ‘lo mío’.

—Buda Sakyamuni, Udana

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Recordación

1554339_777016105648460_1441417562_nnamó guru sakyamuniye

Aquellos que recuerdan al Buda, Quien brilla como la luna

—de pie, sentados, caminando, o durmiendo—

siempre se hallarán en presencia del Buda,

y alcanzarán el nirvana inmensurable.

—Mipham Rimpoché

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Metas y planes

1897851_592626670806204_1180029146_nLa vida diaria requiere un cierto nivel de planificación y aclaración de metas. Después de todo, necesitamos procurar resguardo, alimentación, y otras necesidades; proveer sustento para nuestros dependientes; y allegar medios para la práctica de la generosidad.

Como budistas, es importante asegurar que nuestros planes y metas son cónsonos con el Dharma. Esto exige que revisemos nuestros planes a la luz de los tres aspectos esenciales del Sendero: evitar el mal, hacer el bien, y purificar la mente.

Debemos preguntarnos si nuestros planes violan o inducen a la violación de los 5 Preceptos que prohíben matar, robar, mentir, conductas sexuales inapropiadas, e intoxicación. Si fuera ése el caso, debemos ajustar o abandonar estos planes.

El próximo paso consiste en examinar si nuestros planes nos permitirán cultivar las 10 Perfecciones: generosidad, moralidad, paciencia, esfuerzo, concentración, discernimiento, aspiración, medios hábiles, poder, y conocimiento.

Finamente, debemos discernir si nuestros planes y metas promueven o impiden el desarrollo de los 4 Inconmensurables: amor, compasión, regocijo en el bienestar de los demás, y ecuanimidad.

Luego de someter nuestros planes y metas a estas tres pruebas, podemos proseguir, recordando siempre que la meta final —la única realmente importante y necesaria— es la iluminación total.

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Sobre la validez de los distintos cánones budistas

scripLos sectarios no reconocen algunos sutras como válidos porque no se encuentran en sus propias colecciones de escritura. Pero, ¿es que sólo sus sutras son válidos? ¿No son todas las enseñanzas del Buda válidas? Si sólo aceptan su propio canon de escritura, entonces el Buda no es su Maestro y ellos no son Sus discípulos*.

No es razonable negar que nuestras enseñanzas sean las palabras del Buda simplemente porque ellos mismos no las han incluido en sus colecciones particulares de sutras, ya que se encuentran en otros cánones budistas y no contradicen las enseñanzas ni la verdad del Dharma.

Es sumamente osado de su parte negar que nuestras escrituras sean las palabras del Buda sólo porque ellos mismos han escogido no incluirlas en su colección particular de sutras.

—Vasubandhu, en La refutación de la teoría del ser 2.6.1 

*Si son ellos quienes determinan cuáles de las enseñanzas del Buda aceptan, y cuáles no, entonces ellos son, en efecto, sus propios maestros.

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El yoga de los sueños

5El Buda Sakyamuni nos instruye a ver todos los fenómenos como apariencias ilusorias. En sus enseñanzas, el Buda utilizó varios ejemplos, tales como los sueños, los ecos, y los espejismos para ilustrar la naturaleza ilusoria del mundo fenomenal. Los sueños son ejemplos particularmente apropiados, ya que —a diferencia de los espejismos y los ecos— se asemejan más completamente a las experiencias convencionales.

Los sueños pueden incluir, y frecuentemente incluyen, la seis conciencias (mental, auditoria, táctil, visual, gustativa, y olfativa), los seis sentidos (mente, oído, tacto, visión, gusto, y olfato), y los seis objetos de los sentidos (pensamientos, sonidos, sensaciones táctiles, formas, sabores, y olores). Nada está ausente en la experiencia soñada; al dormir, sólo pasamos de un tipo de experiencia a otro tipo.

Si logramos comprender cómo se generan los sueños, y cómo son capaces de producir sensaciones, emociones, y tendencias, podremos comprender mejor los mecanismos de la experiencia cuando estamos despiertos. Entonces, explorar los sueños puede proporcionarnos una perspectiva muy clara desde la cual observar los fenómenos mentales.

En los linajes Nyingma y Kagyu del budismo tibetano, el yoga de los sueños (Tib. milam, Skt. svapnadarshana) típicamente incluye cuatro procesos: reconocer que soñamos mientras dormimos; dirigir y transformar los sueños a voluntad; multiplicar las apariencias de los objetos soñados y alterar sus dimensiones; y unir los sueños con la luminosidad vacía de la mente. Estas prácticas, aunque my beneficiosas, requieren una gran inversión de tiempo y esfuerzo, y no todos somos capaces de lograr soñar lúcidamente.

En el linaje Yonán, el yoga de los sueños consiste, no en controlar y manipular los sueños, si no en analizar, contemplar, y contrastar el funcionamiento de la mente durante los estados despierto y dormido, y reconocer que no son procesos esencialmente distintos. En ambos casos, los sentidos entran en contacto con sus objetos, generando sensaciones, emociones, y deseos. La única diferencia estriba en el hecho de que, al despertar, sabemos que los objetos soñados son representaciones internas e insubstanciales, mientras que cuando estamos despiertos creemos que los objetos de nuestra experiencia son externos y reales.

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Ni idénticos ni diferentes

images (1)Decimos de una mesa que tiene una superficie lisa, patas, color, función, etc. —y sin embargo, “mesa” es sólo el nombre que asignamos a la colección de atributos de una mesa.

Así mismo, decimos de una persona que tiene cuerpo, sensaciones, percepciones, voluntades, y conciencias —y sin embargo, “persona” es sólo el nombre que asignamos a la colección de estos cúmulos.

Podemos concebir una mesa con más o menos patas, de diversos materiales y colores, o rota y descartada, y podemos concebir una persona sin algún o varios atributos. Pero no podemos concebir una mesa sin al menos algunas de sus partes, ni una persona sin ninguno de sus cinco cúmulos.

Así como la mesa no es idéntica a, ni diferente de, sus partes, una persona no es idéntica a, ni diferente de, los cinco cúmulos.

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“¡Y tú más!”

dedo[“Y tú más” = responder a las críticas acusando a nuestros contrincantes de faltas similares o peores.]

Como niños en el patio de la escuela, las personas de todas las edades, así como las comunidades y naciones, pretendemos justificar nuestra violencia verbal y física invocando el daño que otros nos han causado anteriormente.

Adjudicando culpas (“¡Ella me insultó!”, “¡Él me agredió!”), procuramos liberarnos de nuestra responsabilidad de nuestros propios actos. Ojo por ojo y diente por diente, quedamos todos tuertos y sin sonrisa.

La conducta malsana de los demás nunca es licencia para violar nuestros preceptos morales. Matar, robar, mentir, ultrajar, y abusar de los demás nunca es correcto, aún si ‘ellos’ son culpables de estas faltas.

Abusó de mí, me golpeó, me humilló, me robó

—en aquellos que piensan de este modo, el odio nunca termina.

Abusó de mí, me golpeó, me humilló, me robó

—en aquellos que no piensan así, el odio cesa.

Buda Sakyamuni, Dharmapada 1.3-4

La pregunta que debemos hacernos en todo momento no es quién comenzó esta cadena de infortunios, si no quién puede y debe ponerle fin. ¡Sólo nosotros podemos!

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Sutra del corazón

art-prajnaparamita-2La forma es el vacío, el vacío es la forma; el vacío no es algo diferente a la forma; la forma tampoco es diferente al vacío; la sensación, la percepción, las predisposiciones, y la conciencia son el vacío.

Todos los fenómenos están vacíos; no tienen características definidas propias; no surgen, no cesan; no se contaminan, no están incontaminadas; no aumentan, no disminuyen.

En el vacío no hay forma, no hay sensación, no hay percepción, no hay predisposiciones, y no hay conciencia. No hay ojo, no hay oído, no hay nariz, no hay lengua, no hay cuerpo, no hay mente. No hay forma, no hay sonido, no hay olor, no hay sabor, no hay textura, no hay fenómeno. No hay conciencias sensoriales y tampoco hay conciencia afligida, ni cúmulo de conciencia.

No hay eslabones de la dependencia[1], ni hay eliminación de los eslabones de la dependencia. Tampoco hay sufrimiento, ni origen, ni cesación, ni sendero. No hay sabiduría, no hay resultado, y no hay ausencia de resultado.

Ya que los Bodhisattvas no persiguen resultados, alcanzan la perfección de la sabiduría. Ya que no experimentan corrupción mental, no sienten temor, abandonan todo error, y alcanzan la liberación.

De igual modo, todos los Budas de los tres tiempos clara y completamente despiertan a la iluminación sin igual, auténtica y absoluta, descansando en la perfección de la sabiduría.

La esencia de la perfección de la sabiduría, la fórmula del gran conocimiento, el sonido precioso, el sonido sin rival, el mantra igual al sin igual, el mantra que apacigua todo sufrimiento, es efectivo y verdadero.

Proclamo este mantra de la perfección de la sabiduría: Así es: om ¡Allá, allá, más allá, perfectamente más allá, me entrego a la iluminación!

 tadyatha om

gate gate para gate parasamgate bodhi so’ha

[1] Los doce eslabones: ignorancia, tendencias, conciencia, nombre y forma, sentidos, contacto, sensaciones, deseos, apego, existencia, nacimiento, decrepitud y muerte.

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Una conducta difícil

mother_teresa2Aún si un ser a quien he cuidado como a mi propio hijo

me trata como a su peor enemigo,

continuaré atendiéndole con amoroso esmero,

tal como una madre a su niñito enfermo.

Ésta es la conducta del Bodhisatva.

—Tokme Zangpo

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Advertencia

Keying_Up_-_the_Court_Jester__1875Aunque hay instancias de maestros budistas genuinos que visten o se comportan poco convencionalmente, no hay licencia alguna en el budismo para la conducta inmoral.

Debemos evitar a los ‘maestros’ de oriente y occidente que pretenden que su comportamiento egoísta y abusivo es una demostración de ‘medios hábiles’ o ‘sabiduría loca’ —a menos que queramos saltar al abismo junto con ellos.

—Lama Jampa Thaye

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