Meditación

La atención a la respiración (ānāpānasmriti: smriti = atención, ānāpāna = inhalación y exhalación) es un método fundamental de meditación personalmente presentado por el Buda Sakyamuni. Según esta enseñanza, que aparece en el Ānāpānasmriti Sutra, la práctica de este método de meditación es parte integral del Noble Sendero, conduciendo a la eliminación de todas la impurezas y, finalmente, al alcance de la liberación. Es importante apreciar que la atención a la respiración no es un ejercicio respiratorio, ya que es la mente la que se cultiva con esta práctica, y no la respiración.

Respirar es algo que hacemos todos. Para los seres humanos, es un síntoma primario de la vida, y por tanto es muy útil como objeto de la meditación. La respiración tiene muchas cualidades que le favorecen como un objeto específico para el desarrollo de la concentración: es natural, vital, asequible, persistente, portátil, calmante, y no requiere esfuerzo adicional.

Tradicionalmente, la atención a la respiración se utiliza como apoyo de la práctica de la concentración meditativa hasta alcanzar el estadio de la absorción completa (samādhi). La enseñanza del Buda sobre este tópico se fundamenta en su experiencia propia como parte del método para alcanzar la iluminación. Explicada brevemente, la atención a la respiración se refiere a mantener vigilancia mental sobre la respiración por un período extenso. La vigilancia sostenida conduce a la calma, produciendo desapego y bienestar.

En una mente sin adiestrar, los pensamientos surgen constantemente, impidiendo la concentración. Los pensamientos vienen y van, como las olas del mar. Si no les prestamos atención, lentamente se desvanecen y al cabo desaparecen por completo. Por el contrario, si les prestamos atención, rápidamente podemos perdernos en una maleza de especulaciones.

Hay dos tipos de pensamiento: pensamientos sobre el pasado y pensamientos sobre el futuro, que pueden traernos alegría o tristeza. Sin atención, la mente saltará de un pensamiento a otro, sin rumbo fijo. Por tanto, el Buda recomienda colocar la atención en la respiración, en lugar de perseguir los pensamientos que nos distraen.

El Ānāpānasmriti Sutra recomienda específicamente colocar la atención sobre la inhalación y la exhalación, práctica que conduce a la cultivación de los siete factores de la iluminación: atención, análisis, perseverancia, deleite, serenidad, concentración, y ecuanimidad. El Buda enseñó que, cuando estos factores se desarrollan progresivamente, el método de la atención a la respiración conduce a la liberación del sufrimiento.

Dos de los más importantes Maestros del budismo mahāyāna, los hermanos Asanga y Vasubandhu (en el capítulo de las Bases de los Discípulos del Yogācārabhūmi-śāstra y el Tesoro de la Sabiduría Manifiesta, respectivamente) declaran que la atención a la respiración es una práctica que conduce a la comprensión profunda (vipaśyanā).

En la tradición representada en los textos de Asanga y Vasubandhu, la atención a la respiración es un fundamento necesario y suficiente para la cultivación del Dharma. Además, en la tradición tántrica del pañcakrama de Nagaryuna, la atención a la respiración se reconoce como suficiente para activar una experiencia de comprensión profunda en el contexto de la fase de culminación del yogatantra superior.

En las tradiciones Jonang, Kagyu, y Nyingma del budismo tibetano, la atención a la respiración se considera un componente integral de las prácticas del vajrayoga, mahāmudrā, y dzogchen, respectivamente, y es el método ideal para que el meditador efectúe la transición a tomar la mente propiamente como objeto de la meditación y así generar comprensión profunda.

Técnica básica de meditación

Recite la Aspiración

Coloque la atención sobre el cuerpo:

  • las piernas estables y cómodas; las caderas ligeramente más altas que las rodillas
  • la espina dorsal alargada; la quijada ligeramente inclinada
  • los hombres nivelados, ni empujados hacia atrás, ni jorobados
  • los brazos sueltos a los lados del torso
  • las manos sobre la falda; la izquierda bajo la derecha; los pulgares tocándose en el centro
  • la punta de la lengua descansando contra el paladar
  • la vista desenfocada; baja y al frente

Con la atención en estos siete puntos, respire continuamente, sin pausas. (3 respiraciones como mínimo)

Respire despacio, suave, y acompasadamente. (3 respiraciones como mínimo)

Respire profundamente, a capacidad, pero no excesivamente. (3 respiraciones como mínimo)

Suavemente, coloque la atención en la punta de la nariz, y experimente la sensación del aire mientras entra y sale por ambas ventanas nasales. (3 respiraciones como mínimo)

Suavemente, concentre la atención exclusivamente en la ventana nasal izquierda. Inhale.

  • Traslade la atención a la ventana derecha, y exhale.
  • Inhale por la ventana derecha.
  • Traslade la atención a la ventana izquierda, y exhale.

Repita 3 ciclos como mínimo:

  • Inhale por la izquierda; exhale por la derecha. Inhale por la derecha; exhale por la izquierda.
  • Inhale por la izquierda; exhale por la derecha. Inhale por la derecha; exhale por la izquierda.
  • Inhale por la izquierda; exhale por la derecha. Inhale por la derecha; exhale por la izquierda.

Coloque la atención en ambas ventanas simultáneamente. (3 respiraciones como mínimo)

Continúe respirando naturalmente, manteniendo la atención sobre la respiración.

Suavemente, coloque la atención en el centro de la frente. Inhale mientras recita mentalmente OM AH HUM. Exhale mientras recita mentalmente AH. Repita cuando menos 5 veces.

  • Suavemente, coloque la atención en el lado derecho de la frente, y respire como anteriormente.
  • Suavemente, coloque la atención en la oreja derecha, y respire como anteriormente.
  • Suavemente, coloque la atención en el hombro derecho, y respire como anteriormente.
  • Suavemente, coloque la atención en el hombro izquierdo, y respire como anteriormente.
  • Suavemente, coloque la atención en la oreja izquierda, y respire como anteriormente.
  • Suavemente, coloque la atención en el lado izquierdo de la frente, y respire como anteriormente.
  • Suavemente, coloque la atención en la coronilla, y respire como anteriormente.
  • Suavemente, coloque la atención en el centro del pecho, a nivel del corazón, y respire como anteriormente.

Con la atención en la parte anterior del paladar, produzca un zumbido en tono bajo. Recite OM mentalmente mientras produce el zumbido. Repita 3 veces.

Con la atención en la parte posterior del paladar, produzca un zumbido en tono agudo. Recite HUM mentalmente mientras produce el zumbido. Repita 3 veces.

Con la atención en el centro del paladar, produzca un zumbido en tono normal. Recite AH mentalmente mientras produce el zumbido. Repita 3 veces.

Mantenga la atención en la reverberación del zumbido, al menos por cinco respiraciones completas.

Recite la Dedicación

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