Donde hay apego, hay agitación.
Donde no hay apego, no hay agitación.
Donde no hay agitación, hay calma.
Donde hay calma, no hay afán.
Donde no hay afán, no hay ir y venir.
Donde no hay ir y venir,
no hay producción ni destrucción.
Donde no hay producción ni destrucción,
no hay ni esta vida ni la próxima, ni estados intermedios.
Es éste, en verdad, el fin del sufrimiento.
–Buda Sakyamuni