Dueños de las emociones

La mayoría de las personas tenemos el hábito mental de considerar que nuestras emociones tienen causas externas. Por ejemplo, decimos que “ella me irrita,” “él me hace feliz”, “eso me aterra.”  

Sin embargo, aún un examen superficial es suficiente para comenzar a entender que ella, él, y eso no pueden generar nuestras emociones. Primeramente, nuestras  emociones son estados mentales internos, inaccesibles a los demás. Y más importante aún es el hecho de que nuestras emociones son reacciones personales.  

Veamos un ejemplo: un individuo entra a una habitación donde ya hay diez otras personas congregadas. De esas diez personas, seis conocen a este individuo con anterioridad. Entre esas seis personas que le conocen, cuatro le aprecian, y dos no.  

Veamos ahora qué emociones pueden surgir en este escenario. Las cuatro personas que desconocen a este individuo probablemente tendrán una respuesta emocional neutral: permanecerán indiferentes a la entrada de este individuo a la habitación. 

Las cuatro personas que aprecian al individuo probablemente no lo hacen con igual intensidad. Algunas, digamos tres, le quieren bien, pero no tanto como la otra. Esta última puede que se alegre enormemente de ver a este individuo, mientras que las otras tres sentirán un ligero entusiasmo. 

Las dos personas a quienes el individuo desagrada también pueden sentir emociones de diferente intensidad. Una puede sentir un leve desagrado, mientras que la otra puede experimentar gran encono con la llegada de este individuo. 

Ahora bien, tenemos aquí un individuo cuya llegada aparentemente es capaz de generar varias reacciones emocionales. ¿Es esto lógico? ¡Por supuesto que no! Si este individuo fuera en realidad el responsable directo de las emociones en estas diez personas —si el individuo fuera capaz por sí mismo de generar una reacción emocional particular— todas las personas en la habitación sentirían la misma emoción. 

El recién llegado no es capaz de producir simultáneamente indiferencia, placer, felicidad, desagrado, y encono. Cada una de las personas en esa habitación es quien ha generado sus propias emociones.  

Lo mismo es cierto de los objetos y situaciones en nuestra experiencia. Una canción particular aparentemente puede incitar indiferencia en unos, agrado en otros, gran felicidad en algunos, gran tristeza en otros, y desagrado intenso en algunos otros. ¿Es la canción la que genera por sí misma estas diferentes reacciones? No, son las experiencias previas, las disposiciones, y las tendencias de los oyentes las responsables de estas diferentes reacciones emocionales. 

Poco a poco comenzamos a comprender que somos responsables de nuestras emociones, ya que somos nosotros quienes las generamos. Nadie, nada, ni ninguna situación puede hacernos felices, iracundos, o temerosos. Ninguna persona, ninguna cosa, ni ninguna situación externa tienen ese poder.  

Nuestras emociones son nuestras. Somos nosotros mismos quienes las generamos y experimentamos —somos sus dueños. Y por tanto, también podemos dejarlas pasar.

Acerca de Tashi Nyima

I am a Dharma student, and aspire to be a companion on the path. I trust that these texts can offer a general approach and basic tools for practicing the Buddha's way to enlightenment. ||| Soy un estudiante del Dharma, y aspiro a ser un compañero en el sendero. Espero que estos textos ofrezcan a algunos un mapa general y herramientas básicas para la práctica del sendero a la iluminación que nos ofrece el Buda.
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