La Tierra Pura y el budismo tibetano

Hay una corriente que denigra las enseñanzas y prácticas de la Tierra Pura en la presentación occidental del budismo tibetano. Tal vez se deba a la posición dominante de académicos y nihilistas en los círculos budistas de occidente, aunque también algunos maestros tibetanos han contribuido a esta falsa representación del Dharma como algo elitista, complejo, y ‘profundo’ (en ese sentido equivocado que equipara la confusión con la profundidad).  

Un tomo extremadamente erudito y algo tedioso de Georgios T. Halkias (Luminous Bliss, A Religious History of Pure Land Literature in Tibet) debería disipar esa imagen falsa, pero probablemente no lo hará. En él, el Prof. Halkias presenta un catálogo del enorme acervo de literatura sobre la Tierra Pura en el Tíbet: traducciones de sutras, comentarios, prácticas, dharanis, mantras, y oraciones de aspiración para renacer en Devachén (Sukhavati), por los principales lamas de todos los linajes del budismo tibetano (Nyingma, Sakya, Kagyu, Yonán, y Gueluk). 

Las enseñanzas de la Tierra Pura siempre han ocupado un sitial preferente y central en el budismo tibetano, pero debido a los prejuicios occidentales y académicos, se han ocultado e ignorado, para así resaltar lo arcano, difícil, y exótico. 

El Maestro Yonán Kunchen Dolpopa se esforzó por muchos años para establecer la vacuidad extrínseca (zhentong) —la visión de la realidad absoluta como vacía de todo cuanto es insubstancial e impermanente, pero plena de todas las cualidades permanentes de los Budas— no por motivo de una curiosidad filosófica, si no para disipar las dudas de los budistas sobre la Tierra Pura. Combatió así la creciente influencia del nihilismo, que es el reto más difícil al que nos enfrentamos en esta era de las postrimerías del Dharma. 

Kunchen Dolpopa enseñó en su Prontuario del Dharma: “Los tres mundos relativos no son más que una apariencia exagerada y confusa, mientras que los tres mundos absolutos y la Naturaleza Búdica son una apariencia indestructible, libre de elaboraciones y confusiones.” 

Los tres mundos relativos son los ámbitos del deseo, la forma, y la ausencia de forma, mientras que los tres mundos absolutos son los tres aspectos de la Tierra Pura: el dharmakaya-kshetra de la iluminación completa de Amideva, donde residen los Budas y Grandes Bodisatvas; el sambhogakaya-kshetra del poder irreprimible de Amideva, donde residen los Bodisatvas; y el nirmanakaya-kshetra de la compasión de Amideva, donde residen los seres ordinarios que no experimentarán retroceso, pues son objeto de la gracia del Buda. Estas son las tres Tierras Puras donde renacen los seres de los nueve grados, una vez establecidos en la aspiración definitiva de renacer en el campo de acción (buddha kshetra) de Amideva. 

La residencia de Kunchen Dolpopa en el Monasterio de Yomonán se llamaba Devachén (la Tierra de la Dicha Suprema), donde escribió oraciones extensas para renacer en la Tierra Pura, así como un profundo comentario sobre el Sutra de Sukhavati. Nos ofreció una comprensión sólida de la vacuidad, sobre la cual podemos desarrollar certeza (las ‘tres mentes’, fé, shinjin, anjin), y también nos dejó su ejemplo personal.  

En la víspera de su parinirvana, Kunchen Dolpopa dijo a sus discípulos: “Voy a Devachén.” Aunque algunos pensaron que simplemente se marchaba a su residencia, los discípulos cercanos entendieron su intención verdadera. Como emanación de Avalokitésvara, el Bodisatva de la compasión, Kunchen Dolpopa nunca abandona Devachén. En una de sus oraciones exclamó: “Ruego que todos cuantos escuchen mi nombre renazcan en la Tierra Pura.” 

Kunchen Dolpopa nos instruyó a estudiar y comprender “los tres giros de la rueda del Dharma en secuencia”, para que al encontrar las enseñanzas de la Tierra Pura no las rechacemos ni las aceptemos supersticiosamente, si no que las comprendamos y aceptemos con conocimiento pleno. Primero, renunciamos a la ilusión de la felicidad material; luego, cultivamos la visión de la vacuidad de la existencia y los fenómenos relativos; y finalmente logramos atisbar la realidad suprema: la pureza, la existencia, la dicha, y la permanencia verdaderas. 

Kunchen Dolpopa nos enseñó a entrar al Santo Sendero (la vía de los Bodisatvas) a través del portal de la Tierra Pura. Ese es su gran legado. Confiamos exclusivamente en el parinamana (la transferencia del mérito) de Amideva, conforme a sus Votos, para nuestro renacer en la Tierra Pura. Entonces, con nuestro renacer asegurado por el conocimiento de la identidad de Amideva y los seres conscientes, recitamos el Santo Nombre (om amideva hrih), cultivamos los cuatro pensamientos infinitos, y practicamos las diez perfecciones trascendentes (paramitas) para beneficiar a los demás. 

om amideva hrih

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Acerca de Tashi Nyima

I am a Dharma student, and aspire to be a companion on the path. I trust that these texts can offer a general approach and basic tools for practicing the Buddha's way to enlightenment. ||| Soy un estudiante del Dharma, y aspiro a ser un compañero en el sendero. Espero que estos textos ofrezcan a algunos un mapa general y herramientas básicas para la práctica del sendero a la iluminación que nos ofrece el Buda.
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2 respuestas a La Tierra Pura y el budismo tibetano

  1. Raymond Joseph McConnie Zapater dijo:

    ¡Así es! Preciosa enseñanza.

  2. La Via Central dijo:

    Reblogueó esto en LA VIA CENTRAL.

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