¿Cómo puede confundirse un ser con Naturaleza Búdica?

12075074_881113232006267_809969102034197534_nDesde la perspectiva absoluta, el conocimiento sin dualidad de la iluminación (la Budeidad), no existen seres independientes y no hay confusión. La dualidad es falsa; no existe en realidad. La confusión nunca ha existido. Aquello que carece de existencia real no tiene origen, duración, ni fin.

Y sin embargo, aquí estamos…

Las palabras y los conceptos que representan solo indican débilmente aquello que necesariamente está más allá de todo concepto. ¿Por qué? Porque son productos de la mente ordinaria, dualista, y confundida. Tienen su origen en una comprensión limitada, y por tanto son reflejos  pálidos y limitados de la verdad. Aun así, son los instrumentos que tenemos, y debemos intentar utilizarlos.

La naturaleza de la mente es la vacuidad luminosa. La vacuidad es el fundamento o potencial para toda manifestación, el espacio en que todo surge, perdura, y cesa. La luminosidad es el reconocimiento de todo cuanto surge, perdura, y cesa en la vacuidad. La vacuidad y la luminosidad son inseparables. No puede “haber” la una sin la otra.

Cuando separamos artificialmente la vacuidad de la luminosidad, creamos la dualidad, generamos los extremos. Si prestamos más atención a la vacuidad, caemos en el extremo del nihilismo, y perdemos temporalmente el conocimiento de todo cuanto surge en la vacuidad. Confundimos la vacuidad con la nada.

Si prestamos más atención a la luminosidad, caemos en el extremo del eternalismo, e imputamos una existencia real a las apariencias que surgen en la vacuidad. Creemos erradamente que las apariencias son reales, que tienen una existencia verdadera. Confundimos las apariencias con la realidad, y otorgamos sustancia, independencia, y permanencia a aquello que es insustancial, dependiente, y temporal. Esta es la confusión.

No solamente las apariencias carecen de realidad absoluta. El acto de imputar realidad a lo irreal también carece de realidad, y así también la conciencia que imputa realidad a meras apariencias. La mente que imputa, el acto de imputar, y el objeto imputado son igualmente falsos. La mente confundida, el pensamiento confuso, y los objetos de la mente confundida carecen de sustancia, dependen de causas y condiciones, y son temporales. Esta es nuestra condición actual.

Una vez distinguimos perfecta e irrevocablemente esta confusión —cuando reconocemos haber separado artificialmente la vacuidad y la luminosidad— abandonamos la creencia errada de la separación.

¿Puede volver a suceder? No. Un ejemplo clásico ilustra esta imposibilidad. La primera vez que nos topamos con una cuerda enrollada en un paraje oscuro, podemos llegar a pensar que es una serpiente, y nos sobresaltamos. Pero, una vez reconocemos que es sólo una cuerda enrollada, perdemos el temor, no importa cuántas veces nos topemos con la misma cuerda.

Además, ya que el concepto del tiempo es también una construcción mental, una apariencia, carece de existencia real. La confusión no sucedió “en el tiempo”. Nunca ha sucedido, y por lo tanto no puede volver a suceder. No sucede.

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Acerca de Tashi Nyima

I am a Dharma student, and aspire to be a companion on the path. I trust that these texts can offer a general approach and basic tools for practicing the Buddha's way to enlightenment. ||| Soy un estudiante del Dharma, y aspiro a ser un compañero en el sendero. Espero que estos textos ofrezcan a algunos un mapa general y herramientas básicas para la práctica del sendero a la iluminación que nos ofrece el Buda.
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5 respuestas a ¿Cómo puede confundirse un ser con Naturaleza Búdica?

  1. Jesús dijo:

    Muchas gracias maestro. Me gustaría poder profundizar más en este tema. Si pudiera compartir algún otro texto o algunas palabras se lo agradecería mucho. Un abrazo!

  2. dechen dijo:

    hola poe fAVOR me puedes decir si este texto es de un maestro o es de tu sabiduria. gracias

  3. Sondar dijo:

    Maestro, ¡om svati!.. Disculpe mis prolongados silencios, un cambio de rumbo es altamente probable en mi camino. Dígame, querido Tashi-la, si “la vacuidad es el fundamento o potencial para toda manifestación, el espacio en que todo surge, perdura, y cesa”; y entendiendo la ineficacia de todo lenguaje, ¿podríamos calificar a la vacuidad como la “presencia” con que la más honda realidad afronta a la consciencia o ‘awareness’ -luminosidad-? Gracias por expresar esta duda, que espero no sea totalmente ociosa. Mangalam. -Sondar

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