“¡No puedo calmar la mente!”

5c51366c70a8f8c59814c90f44e650efAl comenzar la práctica de la meditación, observamos que la mente no permanece tranquila ni por un segundo. Podemos entonces opinar que la meditación no es beneficiosa, pues aparentemente ocasiona mayor agitación mental, o podemos concluir (erróneamente) que no somos capaces de meditar.

La realidad es que la mente está en un constante estado de agitación en la vida diaria, aún cuando la distracción habitual no nos permita percibir la cantidad de nuestros pensamientos ni su naturaleza desordenada. Al sentarnos a meditar, sencillamente nos percatamos —acaso por primera vez— de cuántos pensamientos aparecen constantemente en nuestra mente.

Esta percepción del torrente inagotable de pensamientos, lejos de ser un ‘fracaso’, constituye la primera fase de una meditación correcta. Percatarnos de la presencia de estos pensamientos es inevitable y necesario, ya que sin confrontar la condición desordenada de la mente, nunca podremos desarrollar la capacidad de concentrar.

Para sostener una práctica regular de meditación, debemos comprender que hay varias fases meditativas, comenzando con aquella en que los pensamientos surgen como una catarata rugiente (conocida técnicamente como Colocación inicial), y pasando por varios niveles de agitación decreciente, hasta alcanzar la fase de la ecuanimidad (Colocación natural sin esfuerzo).

Si pretendemos alcanzar estados de meditación profunda inmediatamente, quedaremos decepcionados. Por el contrario, al identificar fases de progreso a lo largo de esta serie (desde la Colocación inicial hasta la Ecuanimidad), desarrollaremos confianza en nuestra capacidad, y certeza sobre los beneficios de la práctica.

La técnica de  meditación más sencilla, la atención a la respiración, es también una de las más poderosas y efectivas. Al colocar la atención sobre la respiración —sin intentar controlar ni alterarla en forma alguna, solamente percibiendo la sensación del aire al entrar y salir de las ventanas nasales— podemos establecer el orden y la tranquilidad en la mente, atravesando las nueve fases de la meditación.

 

Fase meditativa Descripción Metáfora 
Colocación   inicial Atención de corta duración Catarata
Descanso Atención repetida de corta duración Rápidos
Firmeza inicial Atención continua interrumpida Río bravo
Firmeza Atención continua con breves interrupciones Río lento
Cultivación Atención continua con placer y relajación Río tranquilo
Pacificación Atención continua con distracción   infrecuente Mar agitado
Pacificación íntegra Contención inmediata de distracciones Mar tranquilo
Atención fija Atención estable con esfuerzo Superficie serena
Ecuanimidad Atención natural sin esfuerzo Profundidad serena

 

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Acerca de Tashi Nyima

I am a Dharma student, and aspire to be a companion on the path. I trust that these texts can offer a general approach and basic tools for practicing the Buddha's way to enlightenment. ||| Soy un estudiante del Dharma, y aspiro a ser un compañero en el sendero. Espero que estos textos ofrezcan a algunos un mapa general y herramientas básicas para la práctica del sendero a la iluminación que nos ofrece el Buda.
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