Verdadera libertad

download (2)“No quería pensarlo.” “No debí decirlo.” “No quise hacerlo.” ¿Cuántas veces hemos dicho estas o palabras semejantes, bien a otros, o a nosotros mismos?

Cuando entretenemos pensamientos indeseados, pronunciamos palabras que sería mejor callar, o realizamos actos que sería preferible evitar, hemos permitido que nuestras creencias falsas y emociones afligidas nos arrastren a cometer acciones negativas.

Al actuar (en pensamiento, palabra, y obra) motivados por el apego, la aversión, y la indiferencia, vivimos guiados por el karma. Somos esclavos de tendencias físicas, emocionales, y mentales que son, a su vez, producto de nuestros actos previos. Vivimos sometidos al pasado. No actuamos en el momento, si no que reaccionamos, constantemente obligados por condiciones externas a conducirnos de maneras que llegaremos a lamentar.

Algunos opinan que hacer votos limita o niega nuestra libertad. Sin embargo, la ‘libertad’ del sometimiento al deseo, de ser arrastrados aquí y allá por los dictados del cuerpo y la mente, no es libertad. Es la sumisión más abyecta a los caprichos, los hábitos, y las circunstancias.

Los bodisatvas, los seres en pos de la iluminación, rehúsan sucumbir a los empujes el karma. Los bodisatvas aceptan voluntariamente una serie de guías para acercarse al Dharma y adelantar la cultivación espiritual.

Vivir guiados por los votos —decidir qué pensamientos entretener, qué palabras hablar, y qué actos realizar— esa es la verdadera libertad.

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El viento de la impermanencia

361910¿Moriré yo primero, o mi vecino?

¿Será hoy, o mañana? No sabemos.

 

Aquellos que dejamos atrás o se nos adelantan

son más numerosos que las gotas del rocío

que reposan brevemente bajo los árboles y sobre las hojas.

 

Podemos lucir rostros risueños en la mañana,

y en la tarde no ser más que huesos blancos.

 

Al soplar el viento de la impermanencia,

los ojos se cierran en un instante,

y cuando el hálito se arresta completamente,

el rostro risueño de drena de vida,

y su fulgor vibrante desvanece.

 

Aunque parientes y amigos se reúnan,

afligidos y acongojados, de nada vale.

Ya que no hay más que hacer,

ese cuerpo leal se lleva al campo abierto,

y cuando se ha escapado el humo de la medianoche,

no quedan sino huesos, huesos blancos.

 

Es indescriptiblemente triste.

—Rennyo Shonin

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Donde hay virtud

12346455_10206258803283331_7513700395590537619_n (2)Donde hay virtud, no hay remordimiento.

Donde no hay remordimiento,

surge naturalmente la satisfacción,

que conduce naturalmente a la dicha,

que conduce naturalmente a la serenidad

que conduce naturalmente a la felicidad,

que conduce naturalmente a una mente concentrada,

que conduce naturalmente a ver las cosas como son en realidad,

que conduce naturalmente a la revulsión y el desapego por el samsara,

y éstos conducen naturalmente al conocimiento y la liberación.

Así, pues, los estados previos conducen a los posteriores;

y los estados posteriores producen la perfección de los previos,

desde la orilla próxima a la orilla lejana del Nirvana.

—Buda Sakyamuni, AN 10.2

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Cuatro momentos

944982_762034337269525_469071648953021850_nNuestra sociedad ha exilado progresivamente los cuatro momentos de la experiencia que caracterizan la vida en este mundo: el nacimiento, la enfermedad, la vejez, y la muerte.

Nacemos, enfermamos, y morimos mayoritariamente en hospitales, y es cada vez mayor el número de envejecientes en asilos o comunidades artificiales, o que viven separados de los miembros más jóvenes de sus familias, bien sea por razones geográficas o debido a la cultura imperante de la segregación de las edades.

Nuestra sociedad valora cada día más la juventud y la apariencia de la salud, e intenta evitar a toda costa el contacto con todo cuanto nos recuerda la precariedad de la vida. En particular, el temor a la enfermedad y la muerte nos obliga a separar estas experiencias del curso de nuestras vidas, como si al ignorarlas pudiésemos posponerlas indefinidamente, o evitarlas por completo.

El Dharma, en cambio, nos invita a contemplar estos cuatro momentos e integrarlos en nuestra experiencia, pues sin ellos tenemos una visión estrecha y superficial de la vida. Mantener contacto íntimo con amigos y familiares enfermos, y cultivar una relación persistente de gratitud para con nuestros difuntos, son prácticas esenciales en el sendero budista.

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Estrategias contra el estrés

13912407_817939658305511_4665106102912646626_nA diario, experimentamos estrés, que puede causar daños biológicos, emocionales, y mentales. Podemos reducir el estrés mediante una técnica que llamamos 4-A, pues organiza las causas del estrés en cuatro cuadrantes, y aplica cuatro estrategias para manejarlas: Apartar, Alterar, Adaptar, y Aceptar.

APARTAR: El primer cuadrante incluye todas aquellas causas de estrés que son evitables —hay situaciones, actividades, e incluso personas que no necesitamos en nuestra vida, pero que por alguna razón mantenemos en nuestro ámbito existencial. Si podemos evitarlas, debemos hacerlo. En este cuadrante se incluyen los ‘entretenimientos’ que agobian, causan ansiedad, o desgastan nuestras energías. A veces ‘disfrutar la vida’ exige demasiado esfuerzo…

ALTERAR: El segundo cuadrante incluye aquellas causas de estrés que son inevitables, pero podemos modificar. Podemos reducir nuestra exposición alterando la frecuencia, duración, e intensidad del contacto, y también prestando atención a la localización y el horario. Por ejemplo, cuando estamos extenuados o irritables, no es buen momento para entrar en contacto con estas situaciones, personas, u objetos.

ADAPTAR: El tercer cuadrante incluye aquellas causas de estrés que no son evitables ni modificables (o que ya hemos modificado en todo lo posible), pero a las cuales podemos oponer adaptaciones personales. Hay prácticas que podemos realizar que nos permiten entrar en contacto con estas causas de estrés sin sufrir efectos demasiado negativos. Podemos dar una caminata, hacer ejercicios de respiración, meditar, rezar, observar la naturaleza, practicar una sesión de yoga o relajación muscular, recibir un masaje, etc., como preparación para manejar mejor el contacto con estas causas de estrés.

ACEPTAR: El cuarto cuadrante incluye aquellas causas de estrés que son inevitables, y a las cuales ya hemos opuesto modificaciones y adaptaciones personales. Si aún están presentes en nuestra vida, es porque son absolutamente necesarias para nuestro crecimiento espiritual, y por tanto debemos recibirlas y aceptarlas como algo positivo. Esto no es mera resignación, si no un cambio de perspectiva: aunque aparentemente desagradables, algunas experiencias son imprescindibles, y por tanto favorables. Cuando aprendemos a verlas de este modo, el nivel de estrés que experimentamos se reduce notablemente.

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Las acciones virtuosas

10527321_681047545307323_8275796212035453452_nLas acciones virtuosas son la antítesis de los actos nocivos. Son extensiones del respeto a los Cinco Preceptos. Ni los suplantan ni los sobreseen.

No podemos proteger la vida si no dejamos de dañarla.

No podemos ser generosos si no dejamos de apropiarnos de lo que no es nuestro.

No podemos hablar benéficamente mientras injuriamos y mentimos.

No podemos respetar a los demás mientras abusamos de sus cuerpos.

No podemos cultivar la sobriedad mientras nos intoxicamos.

¿Cuántas personas que pretenden defender la vida apoyan la pena capital? ¿Cuántas comen animales cada día? ¿Cuántas cazan por deporte? ¿Cuántas aplauden la violencia y las guerras?

No se puede proteger la vida mientras continuamos privando a otros de ella, directa o indirectamente. Y así también sucede con los demás actos virtuosos.

Si no observamos los Preceptos, todos nuestros alegados actos benéficos son solo un simulacro, una mentira.

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Humildad

imagesLa humildad no consiste en pensar menos de mí,

sino en pensar menos en mí y más en los demás.

No somos los mejores ni los peores.

Ambos extremos son pura vanidad.

La rana canta, llamando la serpiente.

Quien se para en puntillas, pierde el balance.

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Paz verdadera

9dd32c8fb541465dd82e1d12666ab796Para obtener verdadera paz y felicidad en este mundo, sencillamente debemos seguir el sendero del ahimsa  –la no-violencia– que es común a todas las religiones.

Si no deseamos experimentar dolor ni sufrimiento de tipo alguno, ¿cómo podemos imaginar que otros seres sensibles, grandes o pequeños, sean diferentes?

No hay mejor plegaria ni ofrenda que podamos elevar al Señor Buda que actuar con consideración, amabilidad, y compasión, evitando privar de la vida a otros seres humanos, animales, pájaros, peces, e insectos.

―Chatral Rimpoché

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Vacuidad

Dorje2Sunyata (vacuidad) es un término filosófico con un significado específico. Lo primero que debemos comprender es que no significa nulidad o nada. La vacuidad consiste en las tres características de todos los fenómenos: son insubstanciales, dependientes, e impermanentes.

Los fenómenos se describen como insubstanciales porque nuestra experiencia de ellos es una representación mental interna. Tomemos por ejemplo un recipiente, como un vaso. Podemos verlo, tocarlo, y someterlo al contacto con otros sentidos. Nos parece sustancial —es decir, un objeto con masa y volumen, color, textura, temperatura, etc. Sin embargo, nuestra experiencia de todas esas características no es directa. No podemos trasladar el recipiente a la interioridad de nuestra mente. Al ver el recipiente, la imagen que formamos de él es estrictamente un fenómeno mental.

¿Cómo vemos? Los ojos transmiten una serie de impulsos nerviosos, que la mente interpreta como forma y color. Los nervios son sólo capaces de ‘disparar’ o no; es todo una serie de unos (1) y ceros (0). Es igual para todos los sentidos: todo contacto con los objetos ocurre exclusivamente en la mente. Si estamos inconscientes o distraídos, no percibimos los objetos, aún cuando los sentidos funcionen perfectamente.

Es por esta razón que podemos aseverar sin duda alguna que todos los fenómenos son insustanciales. No es una descripción ontológica, sino fenomenológica. Nuestra experiencia de ellos es puramente mental, y esas percepciones no tienen sustancia. Se generan exactamente de la misma forma como se producen los objetos en nuestros sueños. El elefante que soñamos sólo ‘existe’ en nuestra mente, y así también el elefante que vemos en la selva. No hablamos aquí del elefante en sí (esa es otra discusión), si no de nuestra experiencia del elefante. La experiencia es puramente mental.

Los objetos son dependientes por muchas razones, pero tal vez la más importante para nuestros propósitos es que su ‘existencia’ (es decir, nuestra percepción de ellos) literalmente depende de nuestra atención y nuestra memoria. Si no prestamos atención, no hay percepción, como establecimos anteriormente. Además, el reconocer un vaso como vaso, o un elefante como elefante, depende de nuestra experiencia previa. Si no tenemos el concepto, no reconocemos los objetos. Podríamos describir los objetos de nuestra percepción en términos de sus características aparentes, pero no seríamos capaces de identificarlos como ‘un vaso’ o ‘un elefante’.

Por último, los objetos son impermanentes. Aunque podemos entender fácilmente la impermanencia en términos físicos (todos los objetos están sujetos a la entropía, o la desintegración: nada perdura, todo cambia), nos referimos aquí específicamente a nuestra percepción. El objeto que percibimos no perdurará en nuestra conciencia, por más que nos esforcemos. Será reemplazado por otra percepción, y otra, y otra. Aún nuestra memoria de los objetos percibidos anteriormente cambia, y ‘recordamos’ las cosas de maneras diferentes.

Sólo algo que es sustancial, independiente, y permanente puede existir intrínsecamente, y ningún fenómeno percibido puede cumplir estas tres condiciones. Por lo tanto, la totalidad de nuestra experiencia fenomenal es una vacuidad.

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Relaciones saludables

14089165_842643782501765_8310016653812545880_nExpandir tu preocupación por el bienestar individual para incluir un deseo genuino de beneficiar a los demás puede transformar tus relaciones, y también puede transformarte personalmente.

Puedes convertirte en una persona que contribuye al bienestar de los demás, y que ayuda a sobrellevar sus dificultades. Este es un cambio muy sencillo de perspectiva que puede reorientar completamente tus relaciones. Esta perspectiva puede contribuir a unas relaciones más saludables.

―Karmapa Urgyen Trinley Dorje

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