Prontuario del Dharma

om guru-buddha-bodhisattvebhyo-namo-namah ¡Reverencia al Maestro, el Buda, y los Bodhisattvas!Respetuosamente me inclino y acepto refugio a los pies de loto inmaculados de los señores del Dharma, los maestros excelentes, las Formas Manifiestas. Ruego que me bendigan en todo momento con su gran amor. 

Me inclino a los pies de los preciosos, permanentes, estables, y eternos señores del Dharma, los maestros que poseen las cuatro confianzas, espontáneamente realizan actividades iluminadas por doquier, y alumbran la doctrina definitiva, absoluta, y sin confusión.  

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan escrupulosamente que todas las entidades condicionadas son fenómenos impermanentes, inestables, y volubles —como un torrente, una nube, un relámpago, o el rocío sobre la hierba. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que la naturaleza del sufrimiento es idéntica en los tres mundos —como estar atrapado en una hoguera o las fauces de una víbora, o como una abeja encerrada en un frasco. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que las personas apegadas al cuerpo impuro son como niños ignorantes que anhelan y codician un vaso ornamental lleno de vómito. 

Me inclino a los pies de los maestros que motivan a quienes sienten apego por la existencia cíclica a sentir revulsión y tristeza hacia lo impuro e impermanente, y les enseñan las cuatro verdades para entrar al sendero sereno libre de egoísmo. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que todos los fenómenos sencillamente surgen de condiciones; carecen de identidad propia, agente, alma, o creador; y son como sueños, ilusiones, espejismos, o ecos. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan claramente que los objetos parecen ser externos, pero son únicamente tendencias habituales de la mente, y que aún la mente, el intelecto, y la conciencia son sólo nombres, designaciones, meras vacuidades, como el espacio. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que los conjuntos de la forma, la sensación, la percepción, las predisposiciones, y la conciencia son como espuma, burbujas de agua, una ilusión, un espejismo, o un eco, y que revelan que las bases sensoriales son como un pueblo fantasma, y los sentidos como víboras viciosas. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que todos los fenómenos de la existencia y la cesación no tienen principio ni fin; ni van, ni vienen, ni permanecen fijos; y no poseen extremos o centro. Todos y cada uno carecen de esencia.  

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que, como una luz cubierta, el tesoro de un mendigo, o el príncipe gestado en las entrañas de una pordiosera, la esencia del Buda, la luminosidad, la Forma de la Verdad existe dentro de la cubierta de los conjuntos convencionales e incidentales. 

Me inclino a los pies de los maestros que distinguen cuidadosamente, “Todos los fenómenos imaginarios y dependientes son inexistentes, pero la naturaleza verdadera y perfectamente establecida nunca es inexistente,” revelando que trasciende la existencia y la inexistencia, el eternismo y el nihilismo. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan, “Todos los fenómenos convencionales tienen un origen dependiente de causas y efectos, pero el absoluto sin causa trasciende el origen dependiente,” revelando la diferencia entre el conocimiento primordial con causa y sin causa. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan, “Todos los fenómenos externos e internos pertenecen a la esfera confusa de la ignorancia, pero la otra naturaleza verdadera es el conocimiento primordial sin causa,” distinguiendo entre la conciencia y el conocimiento primordial, la existencia cíclica y la cesación, y las dos verdades. 

Me inclino a los pies de los maestros que distinguen y enseñan, “Los tres mundos convencionales son sólo una exageración, una apariencia confusa, mientras que los tres mundos absolutos y la esencia búdica son una apariencia sin confusión, indestructibles e inimaginables.” 

Me inclino a los pies de los maestros que revelan la intención de la rueda del Dharma de las cuatro verdades, la rueda del Dharma de la ausencia de características, y la rueda del Dharma de la certeza absoluta de la esencia. 

Me inclino a los pies de los maestros que lavan con el néctar de las tres ruedas del Dharma las manchas burdas, sutiles, y extremadamente sutiles en sucesión, hasta extraer la joya sublime de la Forma de la Verdad, separada de toda impureza. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan a quienes aceptan objetos externos que todo existe en la mente; enseñan la vía central de la ausencia de apariencias a quienes están apegados a la conciencia; y enseñan la Gran Vía Central de la apariencia perfecta a quienes no aceptan realidad alguna. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan a los discípulos inferiores el Dharma de las causas y los efectos; enseñan la vacuidad de todo a quienes están apegados a la existencia; y enseñan la esencia de la luminosidad a quienes no aceptan nada. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan el vehículo de los escuchas a las personas de facultades inferiores, el vehículo de los budas solitarios a las personas de facultades intermedias, y el sendero del sutra y el mantra de las causas y efectos extraordinarios del vehículo sublime a las personas de facultades superiores. 

Me inclino a los pies de los maestros que cuidan de los discípulos con las tres ruedas del Dharma en sucesión, y especialmente con el sendero súbito, tal como los padres cuidan de sus hijos recién nacidos, adolescentes, y adultos de acuerdo a su nivel de desarrollo. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan las tres ruedas del Dharma en secuencia, y especialmente el sendero súbito, de acuerdo al temperamento de los discípulos, como quien asigna tareas a niños de temple inferior, intermedio, o superior. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que el Dharma del Buda debe impartirse en la secuencia de las tres ruedas, y especialmente el sendero súbito, como quien sube al nivel más alto de una mansión de tres pisos. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que la esencia del Buda se purifica con las tres ruedas en secuencia, y especialmente mediante el sendero súbito, tal como un artesano experto remueve en sucesión las tres placas de costra de una piedra preciosa. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que la esencia del Buda tiene otra causa y resultado: la otra causa es la forma luminosa de la vacuidad, y el otro resultado es la gran dicha inmutable, que emergen espontáneamente. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que los nombres diversos —el Secreto, el Gran Secreto, el Elemento del Espacio, la Matriz Universal, la Fuente Fenomenal, el Loto, el Vientre, el Trono del León, la Señora de la Ausencia, y la Ignorancia Feroz y Sublime— tienen un significado: vacuidad. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que los nombres diversos de la talidad —el Indestructible, la Semilla, el Borracho, el Encuentro, el Retraimiento, el Magnífico, la Gran Compasión, el Buda Primordial, y la Mente Iluminada— tienen un significado: gran dicha. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que los nombres diversos —el Sacerdote de Todos los Budas, la Vida, el Regidor del Tiempo, el Círculo Cerrado, el Héroe Indomable, el Destructor de la Ilusión, y la Asamblea Oculta— tienen un significado: unión. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que el Buda Primordial —único, indivisible, de un solo sabor, indestructible, espontáneamente aparecido, cocimiento original— está presente en todos los seres como la talidad con impurezas, como el cielo abarcador, y existe como la raíz universal. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan el sendero del Vajra Yoga, la perfección de la sabiduría, el yoga superior, y la meditación del gran símbolo con sus ramas —los métodos para librar la talidad de la cubierta de las impurezas incidentales. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que, mediante el método sublime del sendero, lo que reside como la raíz aparece como el resultado: una talidad pura, sin contaminación, como un cielo sin nubes, polvo, humo, bruma, o eclipse. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que la acumulación del conocimiento primordial de la luminosidad inmutable no-conceptual destruye la cubierta de impurezas del conocimiento primordial espontáneo, y que la Forma de la Verdad absoluta es el beneficio propio plenamente excelente. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que el sentimiento especial de gran amor por quienes transmigran sin entendimiento genera la acumulación de mérito que logra el provecho y la felicidad, y produce íntegramente las excelentes Formas Contingentes que obran el beneficio supremo para los demás. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que, luego de perfeccionar un océano de oraciones, madurar completamente un océano de seres conscientes, y optimar un océano de tierras puras, el ser superior se confunde en la culminación de la perfección. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que, debido al ímpetu previo, el beneficio de los demás ocurre espontáneamente en toda dirección y en todo tiempo, sin esfuerzo ni cálculo. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que el tercer giro de la rueda del Dharma es supremo; el vehículo supremo es el gran sendero; el vehículo de la esencia es el gran sendero supremo; y la esencia suprema es la gran dicha. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que la enseñanza suprema es el gran sendero; el gran sendero supremo es el yoga; el yoga supremo es el Kalachakra; y el Kalachakra supremo es la dicha y la vacuidad unidas. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que la visión suprema es el gran centro; el gran centro supremo no tiene principio ni extremos; la liberación suprema de todo extremo es la claridad natural; y la claridad suprema es la gran dicha. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que la visión suprema es la vacuidad sin extremos; la vacuidad suprema es la negación afirmativa; la conducta suprema es la gran compasión; y la compasión suprema no tiene referentes. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan, para provecho de los discípulos superiores, que la iniciación suprema es la trascendental; el logro supremo es el significado definitivo de la fase de la perfección; y el resultado supremo es el gran beneficio sublime. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan que la acumulación suprema es la claridad natural sublime; la Deidad suprema es la Forma del conocimiento primordial de la dicha y la vacuidad; la Consorte suprema es la gran claridad; y el mantra supremo protege la mente. 

Me inclino a los pies de los maestros que enseñan el Dharma íntegro y superior de la raíz suprema como la talidad con impurezas; el sendero supremo como el yoga séxtuple; y el resultado supremo como la talidad separada de la imperfección incidental. 

Dedico este mérito para que todos alcancemos el resultado separado de la Forma de la Verdad absoluta, y con el resultado producido de las dos Formas Contingentes, obremos el beneficio de los demás mientras perdure la existencia cíclica. 

Hasta tanto lograr el beneficio universal, mediante las tres ruedas del Dharma en secuencia, y especialmente en el sendero súbito, ruego permanecer siempre entusiasta al remover en sucesión las impurezas incidentales que encubren la esencia del Buda en los seres. mangalam

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2 respuestas a Prontuario del Dharma

  1. laviacentral dijo:

    Esta es verdaderamente la aspiración sublime. Me inclino a sus pies, Maestro Tashi Nyima, por todo el tesoro que por su asistencia voy descubriendo. mangalam

    • laviacentral dijo:

      Ps: Querido Maestro Tashi Nyima, cambié el nombre de mi blog para referenciarlo al excelentisimo suyo (de ‘fractalia’ a “laviacentral.wordpress.com”), y referenciarme a mí con mi maestro. Cambié también la cuenta de gmail que utilizaré para comunicarme con usted, siendo esta: reverberi.m@gmail.com Pido perdón por mi casi nulo conocimiento de la administración de WordPress y los errores inintencionales que esto pueda haber causado. Agradezco con todo mi corazón las enseñanzas que por su intermedio recibo. La Naturaleza de Buda esté siempre en sus palabras y actos. mangalam Marcos Revérberi reverberi.m@gmail.com

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